Reflexiones sobre el entrenamiento en Iniciación, por Miguel Panadés

REFLEXIONES SOBRE EL ENTRENAMIENTO EN INICIACIÓN
Me encanta sentarme a observar las sesiones de entrenamientos en mi club y fijarme en cómo se mueven los niños en la etapa de iniciación. Me fijo en el lento, el ágil, el listo, el habilidoso, el torpón… intentando dominar dos elementos de máxima dificultad para ellos: uno, el balón, otro, su propio cuerpo. Creo que la clave de la formación de jugadores radica, inicialmente, en la “madre que los parió” (lo digo en broma), ya que sólo los genéticamente dotados de habilidad son capaces coordinar los gestos con naturalidad y convertir en fácil, la tremenda dificultad de un deporte tan complejo en combinación de habilidades como es el baloncesto. Pero esa clave se encuentra en cómo se entrena en los primeros años de iniciación al baloncesto. En la definición de objetivos acordes a la edad.
Hablo con mis entrenadores, la mayoría muy jóvenes y todos ellos con una tremenda ambición por aprender y mejorar, e insisto en dos aspectos que intento razonarlo desde mi experiencia de años entrenando y observando, de años escuchando a maestros. Repetir un gesto incorrecto del tiro no hace más que añadir información incorrecta al cerebro y en consecuencia a dificultar, incluso imposibilitar por falta de tiempo, cuando intentemos corregirlo años después. Nadie tira igual que otro pero sí todos los tiradores correctos tienen un aspecto común como es el equilibrio en los apoyos y ese brazo completamente extendido que finaliza “buscando las galletas encima del armario” como dice un maestro en la materia como es Josep María Margall. Con esos dos únicos referentes, pies paralelos buscando un cierto equilibrio y brazo extendido con el golpe de muñeca final, “ese dedo mágico” que señala al balón cuando sale y lo “guía” hacia el aro, ya podemos permitir diferentes estilos corrigiendo detalles. Ya podemos invitar a repetir millones de veces el gesto, sin miedo a que la información que trasladen al cerebro sea inadecuada. A partir de ahí, el cambio de balón y el cambio de altura de aro, los cambios físicos y mil variables definirán nuevos gestos. La puntería de cada uno, la voluntad del autoentrenamiento, la decisión, la confianza y otros muchos aspectos subjetivos los convertirán o no en buenos tiradores pero, como entrenadores, como club, en la iniciación creo que habremos puesto la primera base para su futuro como un jugador que domine el que en mi opinión es el fundamento más importante entre todas las habilidades del baloncesto: el tiro.
Porque si entramos en el dominio del balón desde el bote en movimiento, algo que marca diferencias en la iniciación (y luego también… pero ese es otro tema) ese aspecto va directamente relacionado, en mi opinión, con el dominio del cuerpo. Si no hay armonía en las capacidades físicas y muy pocos niños la tienen de manera natural, no puede haberlas en las técnicas por lo que mi prioridad con los entrenadores que dirijo es que en esas etapas iniciales ayuden a los niños a que adquieran, mejoren, potencien agilidad desde el dominio del cuerpo para poder incorporar progresivamente habilidades con el balón.

 

Saludos!

 

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