El peor lunes – Artícle d’Andrés Rubio

Marquemos con letras bien grandes y bien negras la fecha del pasado lunes 17 de noviembre. Uno aún mantiene la esperanza que al final resulte ser anecdótica, pero de momento, todo lo acontecido en la reunión del Hotel Plaza no es precisamente alentador.

No voy a entrar a valorar futuros apocalípticos ni motivaciones oscuras para los recientes movimientos. Lo voy a dejar claro desde el principio, no soy un experto en normativa, desconozco si es estrictamente necesario intentar profesionalizar el deporte amateur, no soy capaz de visionar las consecuencias que podría tener esto a medio y largo plazo y desde luego no soy quién para marcar la agenda política de nadie. Puedo tener una ligera idea de muchas cosas (¿y quién no?) pero estoy convencido que mi opinión es sesgada y creo sinceramente que no merece la pena ni comentarla.

Sin embargo, y pese a mi desconocimiento en muchísimos factores que seguro son importantes, siempre procuro ser coherente y racional, incluso cuando se intenta aplicar algo que perjudicaría mi día a día. No logro entender, ni creo que jamás seré capaz de hacerlo, cómo se puede intentar aplicar todo este proceso de forma retroactiva.

Seguro que en 1999 pasó algo, se publicó algún tipo de normativa que nunca se llegó a aplicar y que ahora, por motivos (des)conocidos, se intenta llevar a cabo. Pues la respuesta es sencilla, clara y contundente: es vuestro problema. Que la Federació Catalana de Bàsquet, el Departament d’Ensenyament, la Generalitat de Catalunya y todo aquel con un mínimo de responsabilidad en todo este asunto lo lea, lo procese y lo entienda: es vuestro problema. Única y exclusivamente vuestro problema.

Es así de fácil, no queda otra. Realicé el curso de iniciación de entrenador acorde con lo que se me exigía. Realicé años después el de primer nivel, nuevamente acorde con lo que se me exigía. Si ahora se pretende cambiar la titulación para hacerla más homogénea es algo en lo que, insisto, yo ni entro ni salgo porque desconozco sus efectos reales. Pero eso no puede tener efecto en todo lo que anteriormente cursaron miles de entrenadores. Amigos federativos, políticos y demás personas con poder y mejor vestidos que yo, grabaros también esta frase a fuego: lo hicimos todo acorde con lo que se nos exigía.

Porque si la titulación obtenida hace unos años no era acorde a la ley, que la Federació Catalana de Bàsquet se preparé para recibir multitud de denuncias por vender un producto que no se correspondía a la realidad. O en su defecto que preparen la billetera para desembolsar el dinero recaudado. Y si en aquel momento todo era legal, si ese título era perfectamente válido, ahora también debe serlo.

Sin ir más lejos, parece que el Congreso de los Diputados está preparando una nueva normativa para controlar los viajes de “sus señorías” a cargo de dinero público, evitando así el abuso que se sospecha se hacía hasta ahora. ¿También esta norma será con efecto retroactivo? ¿Se pedirá a todos los congresistas y senadores que aclaren, uno a uno, todos los desplazamientos realizados desde el inicio de la democracia hasta ahora?

Reitero que no soy ningún experto en normativa y seguro que alguien con mayores conocimientos podrá revocarme muchas de las cosas comentadas. Sin embargo, creo que pocas personas serán capaces de explicarme los motivos por los que todos estos movimientos son justos. Es la última palabra que quiero que memoricen los responsables: justicia.

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