Me gustan los bases (Artícle tècnic d’Edu Galí)

Aquí us deixem un artícle molt interessant del nostre Director Tècnic, Eduard Galí.

 

Me gustan los bases

Cambios en el juego

Los que como yo ya tenéis unos años seguro que recordáis aquella época en la que en la NBA reinaban unos tíos enormes (Los CENTERS), el que tenía uno de ellos tenía medio anillo, era la época de Olajuwon, de Ewing, antes de Abdul Jabbar y antes aun de Bill Russell o Wil Chamberlain.

Donde ha quedado esto? Sin ir más lejos en los últimos campeonatos (Mundiales o Juegos Olímpicos) hemos podido comprobar cómo la selección estadounidense ha ido prescindiendo de la figura del 5 más clásico para irse llenando de jugadores que se mueven magistralmente por las posiciones de 1, 2 ,3 ó 4 sin ningún tipo de problema. Los Heat han ganado los últimos anillos sin un 5 dominante y el Real Madrid o el Olympiakos marcan diferencias en Europa sin la necesidad de tener en sus equipos grandes anotadores interiores.

Los mismos que leéis lo de arriba seguro que habéis disfrutado como yo con jugadores como Kukoc, Bodiroga, Planinic, Papaloukas.. Alguien se atrevería a decirme de que jugaban todos estos? Muy fácil, de lo que querían.

En un ámbito mucho más modesto como es el club de básquet en el cual llevo estropeando jugadores desde hace 10 años nos hemos encontrado con algún ejemplo curioso de jugadores que han aumentado exponencialmente sus prestaciones al tener un crecimiento físico tardío. Jugadores que en las primeras etapas de formación han jugado de 1 en sus equipos (básicamente porque su altura y cuerpo no les permitía jugar de otra cosa) y, posteriormente, al experimentar ese cambio físico, se han convertido en aleros o incluso pívots con un dominio considerable del balón, con una buena capacidad para pasar y con una inteligencia táctica superior a la de sus pares.

En la élite encontramos un ejemplo claro en uno de los talentos emergentes de la NBA como es Anthony Davis del que se dijo antes de su entrada en la Liga:

“Dominador y protagonista absoluto de esta temporada NCAA que recién termina, siendo probablemente uno de los jugadores con mejor constitución física para jugar en la NBA en mucho tiempo. Corre muy bien la pista pese a su altura, sus movimientos son muy suaves y con una agilidad impropia de un jugador de su tallaje. El jugador de Chicago hasta su tercer año de instituto medía apenas 1.85 de estatura, jugando de escolta en su equipo, y un fuerte estirón le permitió semejante crecimiento, permitiéndole mantener las dotes y facultades propias de un jugador exterior que ya disponía de antemano”.

Los bases

En una época en la que el músculo, los centímetros y las capacidades físicas son tan valoradas el 1 puro siempre tiene sitio.

Cada vez los bases puros son menos frecuentes, la mayoría de bases que nos encontramos son “doses” reconvertidos que se ocupan del traslado del balón del campo defensivo al ofensivo, buenos jugadores capaces de anotar, de rebotear, a veces hasta de asistir, pero con limitada capacidad de liderazgo (fundamental para mí en el 1), conocimiento del juego, de sus compañeros, de los rivales, aquello que siempre se dice de: la extensión del entrenador en la pista.

A todos estos aspectos creo que los entrenadores podemos ayudar en cada entrenamiento y en cada partido, incluso si nos centramos más en aspectos de carácter técnico; que podemos conseguir de un jugador cuando lo hacemos jugar de 1?

Básicamente esta opción nos reportará beneficios en dos fundamentos del juego el dribbling y todo lo que conlleva (el cambio de ritmo, la finta..) y la capacidad para pasar

Cuando el equipo contrario aprieta en defensa, muchas veces los entrenadores tratamos de suplir las deficiencias en el manejo del balón de algunos de nuestros jugadores saliendo de la presión con pases. A no ser que la defensa que nos encontremos sea una zona press o una defensa de dos contra uno al balón creo que estaría bien dotar al jugador de la responsabilidad de subir el balón en uno contra uno al campo de ataque, de esta manera conseguiremos que nuestros jugadores se acostumbren a sentir cerca la defensa de un rival sin ponerse nerviosos.

Un jugador que pase bien es infinitamente valorado, generalmente el problema es que se pasa el balón tarde. Hay que pasar pronto. Para ello tienen que darse dos circunstancias: que lo vea a tiempo y que lo pueda/sepa ejecutar. Normalmente el que un jugador pase tarde viene determinado por un déficit de técnica individual que provoca que deba estar más pendiente de controlar el balón y evitar la presión del defensor.

Evidentemente el jugador se irá progresivamente auto descartando para esta posición por sus características técnicas, físicas y sobretodo mentales (es una posición muy exigente y que en la que el jugador que la ocupa requiere de una autoconfianza enorme) porque los errores se dan con frecuencia (sobre todo en los primeros años) y además se ven mucho (cuando un base pierde un balón normalmente equivale a dos puntos del rival), pero las experiencias previas que haya acumulado probablemente (y si el físico le acompaña) le hagan rendir en otras posiciones de la pista con una mayor solvencia.

Fomentar todas estas acciones probablemente no nos garantice la aparición de talentos en la posición de 1 y seguro que tampoco nos garantizará a corto plazo un mayor número de victorias (más bien al contrario), pero es posible que nuestros jugadores desarrollen una mayor versatilidad, un mayor conocimiento del juego y se muevan mejor en posiciones de la pista en las que en otras condiciones no estarían acostumbrados a hacerlo.

Los entrenadores

Como entrenadores de Formación (incluiría a juniors y hasta a seniors jóvenes) debemos ser valientes para no encorsetarnos en la Táctica colectiva.

Que sistemas jugamos? Hay cuernos, puños, rombos? Ataques a individual? a zona par? A zona impar?

Decía Xesco Espar que no le gusta hablar de jugadores que leen el partido, prefiere a los que lo escriben, reflexionando sobre esta gran frase, como van a escribirlo si se lo escribimos nosotros?

Ayudemos en todo a mejorar al jugador. En su formación técnica y también táctica, sumemos aprendizajes, construyamos aprendizajes.

Enseñémosle a pasar, a botar, a tirar y hacer bien cada cosa, cuando toca y a ejecutarlas bien, enseñémosle a jugar en cada posición de la pista, cuando tiene el balón y también cuando no lo tiene.

De todo, lo que más le podemos enseñar, donde más podemos insistir es en que sea deportista, que sea respetuoso con todo lo que le rodea, que entienda y acepte la victoria y la derrota, que su descaro, su habilidad, su calidad no se vuelvan en su contra como lamentablemente tantas veces hemos podido observar para (como decía Imbroda en su genial artículo EL PADRE MANAGER) no convirtamos un diamante en bruto en un bruto que pudo ser diamante..

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