Artículo Miguel Panadés

Aquí os dejamos un artículo muy interesante, que nuestro entrenador del Senior Masculino “A” quiere compartir con nosotros. Muchas gracias, Miguel, porque este es uno de los objetivos de nuestra web.

 

Los “dos partidos”

Los equipos juegan dos partidos en uno. El primero está dentro de la cabeza de cada jugador-jugadora y en ese no hay factores externos que puedan alterar ni el deseo, ni la concentración, ni el esfuerzo máximo. Ese partido depende exclusivamente el propio jugador o jugadora y ese, los buenos equipos siempre, siempre los ganan. Todo lo concerniente a la fuerza mental depende del propio individuo, de su voluntad por poner los cinco sentidos en cada acción y de entregar generosamente todas sus capacidades al servicio del equipo. Todo ello no garantiza la victoria pero lo que sí es indudable es que fallar en ese primer “partido” condena irremisiblemente a perder el desafío.

El segundo partido es el que está relacionado con el acierto propio, siempre variable, o el del rival, siempre imprevisible. En el “otro partido” entran en juego factores menos controlables, o factores externos como el ambiente, el arbitraje, las circunstancias del partido en forma de lesiones o de faltas. Y es ahí donde los buenos equipos se ponen a prueba porque el reto está en que el desarrollo de un juego repleto de variantes no afecten a la victoria del “primer partido”. Que el acierto, que el resultado, que el ambiente, que el arbitraje, que la calidad del rival, que la estrategia del equipo contrario no alteren la capacidad mental para mantener intacto el deseo, la concentración y el esfuerzo. No es fácil pero ese es el objetivo.

 Y ésta se convierte seguramente en una de las asignaturas más difíciles de aprobar por parte de los jugadores y jugadoras, especialmente jóvenes y con menor experiencia. Y esta fuerza mental para remar con la misma intensidad independientemente que las condiciones sean favorables o no es la que define a los mejores equipos y la cualidad que permite a tantos buenos jugadores y jugadoras competir a máximo nivel durante muchas temporadas. A veces la “victoria obligada” del “primer partido” tiene el premio del triunfo final y otras, a pesar de esa primera condición imprescindible, se queda en frustración por no regresar a casa habiendo ganado. Pero da igual, porque pocos días después el reto volverá a repetirse, contra otro adversario, contra otros variables y la obligación del jugador o jugadora será volver a garantizar la victoria en el partido relacionado con la fuerza mental.

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